martes, 12 de junio de 2012

EL VENENO DEL ALACRAN Y SUS CONSECUENCIAS


Los escorpiones o alacranes (Scorpiones o Scorpionida) son un orden de arácnidos provistos de un par de apéndices en forma de pinza (pedipalpos) y una cola acabada en un aguijón.
Se conocen unas mil cuatrocientas especies en todo el mundo. Alcanzan tamaños corporales entre los nueve milímetros del Typhlochactas mitchelli y los veintiún centímetros de los emperadores (Pandinus imperator) o el Hadogenes troglodyes.
Habitan preferentemente en terrenos arenosos o rocosos o en las superficies tropicales y desérticas. Una minoría son arborícolas trepadores, erráticos o cavernícolas y mantienen relaciones comensalistas o sinantrópicas en las cercanías de moradas humanas, para quienes sólo una insignificante cantidad de especies pueden resultar mortífera.
Anatomía externa
Su cuerpo se estructura vagamente en dos segmentos (tagmas): un tronco (prosoma) y un abdomen (opistosoma) claramente bipartito.
Prosoma
Opistosoma
Reproducción y desarrollo
Apareamiento y época de reproducción
Reproducción
Árbol clasificatorio
Medicina popular
El veneno del escorpión y el tratamiento del cáncer
El tronco, la región corporal anterior (a veces, cefalotórax), incluye la boca, los ojos, el cerebro, los quelíceros, pedipalpos y patas y sostiene las extremidades. Puede dividirse a su vez en seis segmentos (tergitos), a ellos pertenecen las garras trimembres relativamente pequeñas (quelíceros) con las que trituran los alimentos apoyándose en los imponentes pedipalpos con puntas en forma de pinzas con las que cavan cuevas y pasadizos subterráneos, además de cazar y agarrar a sus presas, la mayoría de ellas otros artrópodos o vertebrados. Con los quelíceros, junto con los pedipalpos y el siguiente par de patas constituyen la frontera inferior del espacio bucal (gnatobases).
Las patas están formadas por cuatro pares apendiculares compuestos de ocho segmentos (artejos).
A las patas con tijeras les siguen cuatro pares de patas ambulatorias. El segundo segmento abdominal porta los órganos genitales y en último lugar, ostentosos pectenes o peines. En el abdomen se sitúan, como en las arañas, los pulmones laminares o filotráqueas. El ano está en el quinto segmento abdominal.
A sus presas las perciben fundamentalmente mediante un órgano denominado tricobotrio con el que reconocen las vibraciones de, por ejemplo, una cucaracha cavando a un máximo de cincuenta centímetros de distancia. El tronco está provisto además de un par de ojos mediales y hasta cinco ojos simples menores, que sólo le proporcionan una orientación básica: posición solar, luz lunar, etc. Esta potencia nerviosa la produce una cadena de ganglios, la cadena ganglionar ventral, que en las arañas ya está fusionada con los ganglios ventrales.
El abdomen se compone de trece segmentos anillares de quitina, unidos flexiblemente entre sí. De esa manera son a la vez rígidos y mantienen una extrema movilidad. El abdomen se divide en trece segmentos, cuyos cinco últimos, al igual que en los extintos euriptéridos, se estrechan y forman el metasoma, la otra parte se llama mesosoma.
§  mesosoma alberga los órganos reproductores, el sistema digestivo, y en él se articulan los peines (pectenes) exclusivos de los alacranes, un par de órganos especializados en quimio y mecano-recepción. El dorso está cubierto por siete placas transversales (tergitos).
§  El metasoma es la región abdominal estrecha y cilíndrica. Está formada por cinco segmentos y el telson, la última estructura, que contiene las glándulas venenosas y el aguijón, una espina hueca con forma de aguja situada en la parte distal con la que intoxican a presas o posibles depredadores.
La cutícula brilla bajo radiación ultravioleta. Además se estimulan bajo beta-Carboline y 7-Hidroxi-4-methilcoumarin. Con ayuda de estas lámparas puede localizárselos fácilmente en la oscuridad, incluso tras el fallecimiento del animal.

Anatomía interna
Como todos los artrópodos, sus músculos comienzan en la superficie interior así como en la horquilla del esqueleto de quitina. Están inervados mediante fibras que irradian de una marca ventral central con siete nudos nervales (ganglios). Junto a la marca ventral hay además un cerebro de dos grandes ganglios, situados en la zona capital y que rodean la garganta.
§  El sistema digestivo comienza con una zona bucal provista de unas musculosas fauces. Bombea la comida predigerida en la boca y las redirige a los intestinos delantero y medio, que desembocan en varias glándulas segregadoras de las enzimasamilasasproteasas y lipasas necesarias. Los nutrientes se almacenan o sintetizan comoglucógeno. Como órgano de almacenamiento funciona un gran hepatopáncreas, correspondiente a una combinación proveniente del hígado, y el páncreas, que puede llegar a representar hasta un quinto del peso total de los animales. Pueden engordar hasta un tercio de su peso corporal con una sola comida, lo que, unido a su gran eficiencia asimilativa y a su baja tasa metabólica, les permite ayunar durante hasta doce meses.
§  La excreción sucede, como también en otros artrópodos, por los tubos de malpighi, que finalizan en el paso entre los intestinos medio y final y emiten compuestos nitrosos. Esta excreción se produce con muy poca pérdida de agua, los residuos se depositarán como ácido úrico con las heces.
§  El sistema circulatorio está abierto, con excepción del tubo cardiaco dorsal, la sangre o hemolinfa flota libremente en el cuerpo y los senos sanguíneos en los tejidos del animal. Respira mediante pulmones laminares, existentes en la parte inferior del cuerpo como mantenimiento de la cutícula. En ellos se deposita el oxígeno en la hemolinfa.
§  Las gónadas, en ambos sexos, están dispuestas parejas como una red de mangueritas, a simple vista inapreciables. Los machos producen en las suyas el esperma, que será almacenado en órganos especiales (parciales) espermatóforos. Las hembras producen huevos, con o sin reserva o yema, según la especie. Los huevos apoicogénicos tienen yema que los embriones aprovechan como nutriente. Por el contrario, las crías nacidas de huevos catoicogénicos se nutren asiéndose con sus quelíceros a divertículos alimenticios de la anatomía de las hembras.
Uno de los requisitos principales para colonizar espacios áridos es la garantía reproductiva, es decir, la protección de los huevos y el esperma frente a la deshidratación.
Los machos depositan el esperma en un recipiente desarrollado ad hoc, el espermatóforo, que protege a los gametos de influjos externos. Sin embargo, ya que la mayoría de las especies viven en regiones sequísimas, esta protección sola sería insuficiente, si además la hembra no recogiera la cápsula en el tiempo más breve posible. Para ese propósito sirve la danza nupcial, similar a la representada en el documental de Disney El desierto viviente.
Durante la época de apareamiento las hembras desprenden feromonas sexuales atractivas para los machos, quienes, habiendo encontrado a una, intentan excitarla mediante movimientos llamativos. Cuando la ha "convencido", se agarran entre sí de las tijeras y comienza un baile que a veces dura horas. Al comienzo del ritual se agarran los machos a las hembras no sólo con las tijeras: también le clavan el aguijón venenoso a la delgada piel del brazo-tijera de la hembra. Intentará estimularla; aunque todavía no está claro si el macho también le inocula veneno.
Durante la danza de apareamiento conduce el macho a la hembra a veces a lo largo de varios metros, y busca con los pectines el sitio ventral apropiado para su espermatóforo. Entonces tira de la hembra, para que el semen pueda entrar directamente en ese poro. Tras lo cual finaliza el baile y la pareja se separa rápidamente —a veces sin embargo se produce la ingesta de la pareja (canibalismo)—. Ambos sexos pueden aparearse varias veces a lo largo de la vida, de entre ellos la hembra de las Buthidae ha sido observada copulando mientras una anterior pareja seguía sobre su espalda.
Tras algunos (hasta doce) meses pare la hembra crías vivas (vivíparos), los huevos se incuban  en el útero. El número de ejemplares por camada puede elevarse según la especie a entre dos y más de cien. La prole es blanca al nacer y rodeada de sendas pieles embrionarias (chorion). Tras librarse de esta membrana, trepan a la espalda materna, donde permanecerán hasta su primera muda de la piel, un proceso que según la especie y factores externos, experimentarán entre los uno y cincuenta y un días de vida. Según la especie también, puede portar sobre sí entre veinticinco y más de cien escorpioncitos que alimenta valiéndose de sus propias reservas energéticas corporales, proporcionándoles líquidos a través de la dermis. Durante todo este tiempo se muestra especialmente agresiva.
Con la primera muda descienden, pues, del lomo materno para valerse por sí mismos. Sus siguientes desarrollos consistirán en sucesivas mudas dérmicas, hasta cinco, tras las cuales habrán alcanzado la madurez sexual, momento tras el cual no cambian su piel nunca más
§  Suborden Mesoscorpionina 
§  Suborden Branchioscorpionina 
§  Suborden Scorpionidaincertae 
§  Suborden Neoscorpiones (=Neoscorpii)
Infraorden Palaeosterni 
Infraorden Orthosterni
Parvorden Pseudochactida
Superfamilia Pseudochactoidea
§  Familia Pseudochactidae - 1 especies
Parvorden Buthida
Superfamilia Buthoidea
§  Familia Buthidae - 651 especies
§  Familia Microcharmidae - 8 especies
Parvorden Chaerilida
Superfamilia Chaeriloidea
§  Familia Chaerilidae - 20 especies
Parvorden Iurida
Superfamilia Chactoidea
§  Familia Chactidae - 143 especies
§  Familia Euscorpiidae - 59 especies
§  Familia Superstitioniidae - 10 especies
§  Familia Vaejovidae - 151 especies
Superfamilia Iuroidea - 20 especies
§  Familia Caraboctonidae - 18 especies
§  Familia Iuridae - 2 especies
Superfamilia Scorpionoidea
§  Familia Protoischnuridae  - 2 especies
§  Familia Bothriuridae - 107 especies
§  Familia Liochelidae - 65 especies
§  Familia Scorpionidae - 196 especies
§  Familia Urodacidae - 20 especies
§  Familia Heteroscorpionidae - 3 especies

Veneno del alacrán
Han desarrollado varios mecanismos defensivos para enfrentarse a ellos. La defensa más llamativa es el aguijón, dotado de un potente veneno, que se produce en el último segmento corporal y suele componerse de dos partes, una para matar a los artrópodos de los que se alimenta y otra contra los vertebrados, como defensa. El de la mayoría de las variedades supone poco peligro para los vertebrados mayores. Sin embargo, algunas poseen venenos también peligrosos o mortíferos para los humanos. El compuesto químico es una mezcla de componentes que funcionan como neurotoxina. Venenos especialmente fuertes tienen los ejemplares de los Buthidae (LD50-Valor entre 0,25 ppm y 4,25 ppm para el ratón). Al año fallecen entre mil y cinco mil personas por picaduras suyas, principalmente en México. En caso de pinchazo fatal, se encuentra a las entre cinco y veinte horas la muerte por apnea. Algunos depredadores se han especializado en estos arácnidos hasta el punto de haber desarrollado inmunidad contra su veneno o comportamientos que les permiten esquivar la picadura.
Consecuencias de la picadura de alacrán

Debe quedar claro que el alacrán nunca buscará al hombre para atacarlo, al contrario, siempre huye de él. El veneno sólo lo usará como defensa, cuando se sienta amenazado o para paralizar a la presa que lucha por librarse de su captura. Sin embargo, aunque sea en forma accidental, el hombre tiene frecuentes contactos con los alacranes y en ocasiones, con resultados dramáticos. Esto sucede cuando, buscando algún objeto en lugares oscuros, los llega a tocar con las manos o con los brazos; o cuando, caminando con los pies descalzos los suele pisar, como acontece en muchas ocasiones en las chozas de campesinos en regiones del trópico. Uno de los accidentes más frecuentes se presenta cuando las personas se encuentran durmiendo en la noche, y de pronto les cae un alacrán del techo, el cual se hallaba efectuando su cacería nocturna o buscando a su pareja. Al sentir el golpe, el hombre dormido instintivamente se moverá, provocando la inmediata picadura del asustado alacrán.
Las consecuencias ligeras o graves que la picadura de un alacrán puedan ocasionarle al humano dependerán de las condiciones fortuitas o desfavorables de muchos factores: a) de la especie del alacrán; b) de la procedencia del mismo; c) del tamaño y etapa de desarrollo del alacrán; d) de la cantidad de veneno presente en las glándulas venenosas en el momento de la picadura y en consecuencia, de la cantidad de veneno inyectada; e) de la forma de inyectar el veneno, directamente a la piel o a través de la ropa; f) de la edad, estado físico y salud del individuo picado y g) de la sensibilidad de la persona al veneno del escorpión.
Analizando cada uno de estos puntos, se resume lo siguiente:
a) Especie de alacrán. En México, hasta el momento, se conocen representantes de 4 familias, 15 géneros, 109 especies y 16 subespecies de escorpiones, distribuidos en todos los estados del país. Cualquiera de ellos es susceptible de picar al hombre en un momento dado, como medio de defensa, pero la potencia del veneno secretado por sus glándulas e inyectado por el aguijón es sumamente variable. La especie más grande de todas, Hadrurus aztecus Pocock del estado de Guerrero, que llega a medir hasta 11.50 cm de largo y es de color muy oscuro, casi negro, tiene un veneno poco tóxico, nada peligroso. Las personas picadas pueden morirse del susto, al ver el tamaño impresionante del animal, pero no por su veneno. Lo mismo puede decirse de muchas especies de menor tamaño, pertenecientes a los géneros Vejovis y Diplocentrus, muy frecuentes en gran cantidad de los estados de la República Mexicana; todas pueden producir reacciones locales en el sitio de la picadura, pero sin mayores complicaciones. El conocido alacrán del Distrito Federal, Vejovis mexicanus Koch, tiene una picadura dolorosa, pero no peligrosa. En general, puede asegurarse que los alacranes pertenecientes a las familias Vejovidae, Diplocentridae y Chactidae, ocasionan picaduras molestas, pero no de cuidado. Las formas altamente tóxicas y de resultados bastante desagradables se reúnen en la familia Buthidae, con los géneros Centruroides y Tityius; el primero, sobre todo, es el más importante porque comprende las especies más venenosas de México y las más peligrosas del mundo. Hasta ahora, se conocen 20 especies y nueve subespecies mexicanas del género Centruroides; no deja de ser notable que las más tóxicas se distribuyen a lo largo de una extensa área que comprende la Sierra Madre Occidental y las costas del Océano Pacífico, desde Sonora hasta Oaxaca, incluyendo los estados internos de Durango, Zacatecas, Aguascalientes y Morelos.
De acuerdo con el estudio morfológico y los diversos trabajos sobre los alacranes y sus venenos, realizados por Carlos C. Hoffmann entre 1931 a 1939, la especie más venenosa del país es Centruroides noxius C. C. Hoffmann, del estado de Nayarit, cuya distribución se extiende hasta el sur de Sinaloa y zona limítrofe con Jalisco. Esta especie no acostumbra entrar a las casas y se encuentra entre los cerros y lomas que circundan las ciudades.
Le sigue en peligrosidad C. suffussus Pocock, el famoso "alacrán de Durango", que se encuentra en todo este estado, hasta los límites con Sinaloa. Suele entrar a las casas.
Muy peligroso también es C. limpidus Karsch, del estado de Guerrero, que también abarca en su distribución a Morelos, el sur de Puebla y partes colindantes de los estados de México y Michoacán; con frecuencia penetra a las habitaciones humanas.
Hay otras especies peligrosas en la región occidental de México, pero ésta son las principales.
Especies de Centruroides existen también en las costas orientales que dan al Golfo de México; pero, curiosamente, ninguna de ellas se puede considerar como peligrosa; la más frecuente y de mayor distribución es C. gracilis Latreille, que se extiende desde Tamaulipas, hasta el estado de Yucatán por toda la costa, abarcando estados del interior como San Luis Potosí, Hidalgo, Querétaro y México.
Se conocen, igualmente, especies peligrosas de escorpiones en otras regiones del mundo; algunas de ellas son Androctonus austrulis y Buthus occidentalis del Norte de África, Tityus serrulatus y T. bahiensis de Sudamérica. Hay también especies bastante tóxicas del género Adroctonus en la India, hasta Senegal y Egipto, de Buthus en el área del Mediterráneo y de Leiurus en Asia Menor, Egipto y Yemen.
b) Procedencia del alacrán agresor. Por todo lo antes expuesto, es importante que, cuando una persona sea picada por un escorpión, y no tenga forma de identificar a la especie, por lo menos procure averiguar la procedencia del mismo, si es que se trata de una especie local o de un alacrán importado de una zona peligrosa. Es muy común que alacranes muy tóxicos sean transportados de un lugar a otro mediante remesas de plantas, de frutas o de algún otro producto, sobre todo en la época de lluvias, cuando estos animales buscan refugio en almacenes, bodegas y cualquier otro sitio protegido del agua. Si el individuo picado reside en la ciudad de México, por ejemplo, y sabe que las especies de la localidad no son peligrosas, puede confiarse y no tomar ninguna precaución; pero si el animal que lo picó venía escondido en un envío de productos procedentes de Nayarit o Durango o algún otro sitio de cuidado, si no hace nada, oportunamente, para prevenir una complicación, se expone a sufrir graves consecuencias.
c) Tamaño y etapa de desarrollo del alacrán. La cantidad de veneno en una vesícula y su grado de toxicidad varían con la edad de los alacranes. Cualquiera de los estados juveniles o ninfas, tiene un veneno menos potente que el de los adultos; a medida que van creciendo, a través de las mudas sucesivas, aumentará tanto el tamaño de la vesícula como la toxicidad de su secreción. Así, al llegar al estado adulto el veneno habrá alcanzado su máxima potencia, siendo en ocasiones el veneno de la hembra más peligroso que el del macho.
d) Cantidad de veneno inyectada. Durante la cacería de las presas, los alacranes siempre inyectan a éstas pequeñas cantidades de su toxina, la suficiente para paralizarlas o matarlas. Sólo cuando se ven atacados por un enemigo poderoso, o cuando se asustan, descargan todo el veneno de una sola vez en el momento de picar a su oponente. En otras ocasiones, cuando un alacrán empieza a caminar sobre una persona dormida y ésta se mueve, la picará repetidas veces, con el mismo resultado. Después de descargar el veneno, el alacrán tratará de huir lo más pronto posible del peligro que lo amenaza, pues, a partir de ese momento, se encontrará completamente desprotegido al haber vaciado sus glándulas. Tendrá que secretar nuevo líquido, restituyendo el contenido de la vesícula, para volver a quedar otra vez en condiciones normales de defensa. Esto toma algún tiempo, durante el cual el alacrán permanecerá escondido. Es por eso que la gravedad de una picadura dependerá muchas veces de esta situación. Un alacrán que ha estado recientemente de cacería tendrá en su vesícula mucho menos veneno que aquél que haya permanecido en ayunas por varios días; en este último caso, la descarga a la víctima será total.
e) Forma de inyectar el veneno. Este puede ser también un factor importante, pues cuando el alacrán introduce su aguijón directamente sobre la piel el contenido entrará íntegro. Pero si el escorpión efectúa la picadura a través de la ropa, parte del líquido podrá quedar en la tela y ser absorbido por ella.
f) Edad, estado físico salud del individuo picado. Normalmente, los individuos de edad adulta resistirán mucho mejor el veneno de la picadura de un alacrán, que los niños y los ancianos. De hecho, la mayor parte de los casos fatales se presentan en niños pequeños y en personas de edad avanzada.
Asimismo, una persona sana, fuerte y bien alimentada, tendrá muchas más posibilidades de resistir el trago amargo posterior a la picadura de un alacrán peligroso, que aquella de constitución débil, enfermiza o en vías de recuperación de una enfermedad.
g) Sensibilidad de la persona al veneno del alacrán. El tener o no una sensibilidad innata hacia ciertos elementos naturales es una característica inherente a cada persona, forma parte de su propia naturaleza y poco se puede hacer para cambiarla. Por lo que se refiere al veneno del alacrán, existen algunas personas que tienen una natural resistencia hacia esta toxina, que permanecen indiferentes a las picaduras de especies poco tóxicas y que reaccionan con mucho más tolerancia frente a las peligrosas. Otras en cambio, alcanzan complicaciones clínicas de suma gravedad que, con frecuencia, conducen a fatales desenlaces.
Por todo lo señalado aquí, las manifestaciones clínicas que ostentan las personas picadas por alacranes peligrosos son sumamente variables. Hablando en términos generales, se presenta dolor y una especie de ardor muy intensos, con inflamación en el sitio de la picadura; a veces se observa decoloración del lugar. Es frecuente la inflamación de los ganglios linfáticos y una sensación de somnolencia y entumecimiento general; hay elevación de la tensión arterial; la persona comienza a sudar intensamente y a producir grandes cantidades de saliva, que tiene que estar tragando constantemente. Esta situación cambia después, secándose la boca; a veces hay palidez y flujo nasal; se presentan contracciones, sobre todo en la punta de la nariz y de la barba, en los lóbulos de las orejas y en los dedos de los pies y de las manos; el individuo estornuda, tose y se frota la cara por la sensación de cosquilleo en toda esta región, incluyendo la garganta; todo esto se complica con dificultades en hablar y tragar. Hay también palpitaciones, vómitos, espasmos musculares, sobre todo en el abdomen; los movimientos de los brazos y de las piernas se entorpecen; se presentan convulsiones y trastornos mentales; el individuo empieza a alucinar, a hacer bizco, se afecta el tacto y la vista, le molesta la luz directa y puede llegar a la ceguera temporal; también puede haber parálisis parcial o total; mucha sed, pulso rápido y débil, orinar poco o nada; la temperatura se eleva a 40° C o más; pueden presentarse hemorragias internas, a veces se afecta el páncreas; hay trastornos del corazón y la respiración se hace cada vez más débil y rápida, hasta que la persona llega a morir por parálisis respiratoria. Si el paciente es tratado a tiempo y las condiciones mencionadas antes han sido favorables para él, puede empezar a recuperarse al cabo de dos o más horas; si no, puede morir antes de cumplirse las 24 horas de haber sido picado. En casos menos fortuitos el deceso puede presentarse al cabo de hora y media, después de la inyección del veneno.
La toxina de los alacranes está compuesta de una mezcla muy compleja de sustancias proteicas, la mayor parte de las cuales son tóxicas. Por diversas técnicas electroforéticas y cromatográficas se han logrado aislar sus diversos componentes.
En los laboratorios de experimentación o de preparación del suero antialacrán se acostumbra extraer el veneno de la vesícula del animal vivo, mediante la aplicación de ligeros toques eléctricos; al sentir este estímulo, el animal responde lanzando su aguijón con la correspondiente carga de veneno; éste es recogido en una probeta especial, previamente instalada para el efecto. El veneno, conservado en estado seco, puede mantener sus propiedades tóxicas (por lo menos, la mayoría) durante meses y hasta años.
No se va a entrar en detalles respecto al estudio bioquímico de dicho veneno, tan sólo baste saber que se trata de una toxalbúmina clara, opalescente y viscosa que, dependiendo de la especie de alacrán involucrado, contiene cantidades variables de diversas sustancias, entre las que se cuentan una o dos neurotoxinas, que son las que originan los síntomas nerviosos y de parálisis, responsables de la muerte del individuo. Poseen también hemolisinas, que destruyen los glóbulos rojos de la sangre, hemorraginas, que provocan hemorragia en el lugar de la picadura, una sustancia que estimula a las glándulas adrenales, diversas enzimas y otros componentes más. El dolor muy intenso podría deberse a grandes cantidades de serotonina, pero en el caso de los alacranes, parece que se debe a una proteína específica. Algunas de estas sustancias se encuentran también en el veneno de algunas víboras, de ciertas arañas, avispas y abejas.

Muchos son los individuos que suelen confundir al escorpión con el alacrán, y aunque es cierto que si los observamos es muy probable que no podamos distinguirlos, existe un aspecto que marca la diferencia: su picadura. La picadura de escorpión es mucho más dolorosa, y en ocasiones, venenosa, que la de un alacrán; pero antes de ahondar en dicho tema es necesario que detallemos qué es un escorpión. Decimos que es un arácnido muy frecuente cuyas lesiones por picaduras pueden ser mortales aunque los síntomas de las picaduras de escorpión pueden variar también según la especie que nos haya picado, por ejemplo, el veneno del escorpión doméstico tiene un efecto similar al de una abeja y es probable que suframos edemas y linfangitis, en personas alérgicas puede producir anafilaxia. El veneno del escorpión campestre es muy diferente, es de carácter neurotóxico lo que implica que provoca un dolor muy intenso en el lugar de la picadura que se irradia por toda la extremidad; cuando sufrimos una picadura de escorpión es muy probable que nos pongamos irritables e inquietos, los movimientos en las extremidades y en la cabeza son comunes, como también los son los movimientos oculares anormales; cuando la situación es grave, lo más probables es que se observe debilidad y parálisis respiratoria franca, con el correr de los años, se han desarrollado antídotos y métodos curativos para poder contrarrestar su veneno; un refrán muy popular dice “nada da más picazón que una picadura de escorpión”.
Como dibujo debieron representarse con una mirada malvada y así puede encontrárselo en lámparas y otros objetos. Como talismán, debió haber protegido la ciudad Emesa en Oriente Próximo de los animales reales y serpientes.
Como criatura venenosa se le han encontrado diversas aplicaciones en la medicina popular. Según Megenberg podían beberse sus cenizas en vino, o aplicarse en aceite sobre el punto de la picadura para ayudar contra el veneno del arácnido. El aceite de escorpión se conseguía sumergiéndolos en aceite y posteriormente hirviéndolos. Con él podían curarse diversos problemas como heridas, cólicos,gota o dolor auditivo. En el Tirol se usaba su aceite incluso contra molestias urinarias y la peste así como contra picaduras de abejas y avispas. La bilis del escorpión se empleaba para paliar dolores oculares y como maquillaje o embellecimiento cutáneo.
En el año 1985 un equipo de científicos de la Facultad de Ciencias Médicas de Guantánamo, Cuba, encabezado por Misael Bordier Chibas inició los estudios sobre la posible aplicación del veneno del escorpión azul en el tratamiento del cáncer. Producto de esta labor surgió un medicamento natural, nominado Escozul, todavía en fase de investigación y validación.
Estudios más recientes llevados a cabo en los Laboratorios Biológicos Farmacéuticos en La Habana han confirmado la viabilidad de producir medicamentos anticancerígenos partiendo de esa sustancia.


Bibliografia
1.      Donald Thomas Anderson (1996). Atlas of invertebrate anatomy. UNSW Press. ISBN 978-0-86840-207-9Pág. 28
2.     R. Stockmann & E. Ythier: Scorpions of the World. N. A. P. Editions 2010, ISBN 978-2-913688-11-7: S. 137-141
3.      R. Stockmann & E. Ythier: Scorpions of the World. N. A. P. Editions 2010, ISBN 978-2-913688-11-7: S. 141-144

6 comentarios:

  1. Esta bien pero no habla sobre nada del veneno ni de sus concecuencias

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  2. Me gusto mucho tu blog porque esta muy completo aun que creo que le faltaron algunas fotos y videos. Pero me parecio interesante la informacion :)

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  3. esta muy padre tu información. aunque me parece que le falto algo de imágenes, o vídeos, pero esta muy padre muy bien CADE. :D

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  4. Me gusto mucho.... Demasiada información para ser verdad, pero es muy util.. me gusto

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  5. gracias por comentar:) yo ya comente los suyos

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  6. MUY INTERESANTE EL TEMA RELACIONADO CON LOS ALACRANES, SIN EMBARGO ME GUSTARÍA QUE CLASIFICARAS LOS TEMAS EN VARIAS PÁGINAS, ADEMÁS DE ANEXAR OTROS APOYOS VISUALES, POR EJEMPLLO VIDEOS..
    GRACIAS.

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